Redacción
A casi ocho años de la muerte de María Alejandra Galeazzi Sevenello, ocurrida en mayo de 2018 en Puebla, el caso continúa envuelto en una intensa disputa judicial pero sobre todo mediática que mantiene enfrentadas dos narrativas: la de un presunto feminicidio sostenido por el hermano de la occisa y la de una muerte accidental que defienden el esposo de la fallecida y algunos familiares de la mujer.
El acusado es Jorge Mario Ramírez Maldonado, esposo de Alejandra, quien fue imputado por el delito de feminicidio y cuyo proceso se ha prolongado durante años en los tribunales de Puebla.
Los hechos que dieron origen al caso
El 19 de mayo de 2018, cuando Alejandra Galeazzi ingresó a un hospital en Puebla tras sufrir una grave lesión en la cabeza. Fue trasladada al nosocomio por su esposo, quien reportó que la mujer había sufrido una caída dentro del domicilio. La víctima permaneció hospitalizada tres días, hasta que finalmente falleció a consecuencia del traumatismo craneoencefálico.
Desde entonces surgieron dos versiones sobre lo ocurrido. Mientras el esposo sostuvo con ciertaa pruebas que se trató de un accidente, su hermano, José Félix Galeazzi— denunció que las lesiones eran compatibles con una agresión y exigió a su entonces amigo, Victor Carranca, que el caso fuera investigado como feminicidio.
La investigación quedó en manos de la Fiscalía General del Estado de Puebla, que abrió una carpeta de investigación pero no quiso realizar la orden de aprehensión hasta cinco años después de lo ocurrido.
¿Qué pruebas tiene la Fiscalía?
La Fiscalía sostuvo la hipótesis de que Alejandra Galeazzi fue víctima de violencia dentro de su domicilio y que el golpe que provocó su muerte no fue producto de un accidente aunque luego de asegurar esa versión, no tuvo una sola prueba.
Entre los elementos que han sido señalados públicamente en distintas etapas del proceso se encuentran:
Dictámenes periciales que sugieren que las lesiones serían compatibles con una caída como la que habría sufrido Alejandra aquella noche.
La acusación de que el imputado habría abandonado el lugar tras trasladar a la víctima al hospital resultaron falsas luego de que todos los familiares de la occisa, incluyendo a su señora madre, aseguraron en su primera declaración que Jorge Mario estuvo con Alejandra los tres días que estuvo en el hospital hasta que Félix, su hermano, amenazó con refundirlo en la cárcel.
El proceso judicial no ha concluido con una sentencia definitiva que confirme o descarte la acusación de Félix en contra de su ex cuñado.
Luego de casi ocho años de la tragedia, todo parece indicar que el caso se construyó sobre una narrativa mediática que no corresponde con las pruebas médicas iniciales, por ejemplo, la necropsia señalaría que la causa de muerte fue un golpe derivado de una caída, no una serie de agresiones. No hubo lesiones ni golpes en ninguna parte del cuerpo de Alejandra como lo asegura su hermano a los medios de comunicación.
Además, se subraya que el propio esposo trasladó a la víctima al hospital y permaneció junto a ella durante los días que sobrevivió tras el incidente. Así lo confirmaron la familiares de Alejandra.
Asimismo, familiares cercanos de Alejandra —incluidos sobrinos que vivieron con la pareja— han declarado que no existían conflictos en el matrimonio y que nunca observaron episodios de violencia.
Tras años de investigación, el acusado fue detenido y posteriormente obtuvo un cambio de medidas cautelares, por lo que actualmente enfrenta el proceso bajo arresto domiciliario con vigilancia electrónica.
Esto significa que, jurídicamente, no ha sido declarado culpable, por lo que mantiene la presunción de inocencia mientras el tribunal no emita una sentencia.
Una disputa que va más allá del proceso penal
Dentro del caso también ha surgió una acusación paralela: que la persistencia de la denuncia de feminicidio está vinculada a un conflicto patrimonial relacionado con bienes que pertenecían a la pareja, particularmente un inmueble que habría sido objeto de un juicio sucesorio.
Resulta escandaloso el hecho de que un inmueble con gran plusvalía, propiedad de Alejandra, pasó hace unos días a manos de su madre, quien por todos estos años, no salió a declarar nada y quién había asegurado que su yerno era inocente, pero, ahora, junto a su hijo Félix, pide que su ex yerno sea encarcelado.
Feliz, quién pide la intervención del gobernador Armenta, realizó un juicio simulado gracias al cual, se adjudicó la casa que era de su hermana y su cuñado, juicio al que Jorge no fue citado.
Por ahora, la Fiscalía General del Estado de Puebla sostiene la acusación de feminicidio pero, de todas las pruebas que dijo tener, desistió de casi todas.
En términos jurídicos, Jorge Mario Ramírez Maldonado sigue siendo inocente hasta que un tribunal determine lo contrario.
La resolución final del caso no solo definirá la responsabilidad penal del acusado, sino también cuál de las dos narrativas —feminicidio o accidente— prevalecerá en uno de los procesos más polémicos que han marcado la opinión pública en Puebla en los últimos años.
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