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Los escritores; nativos o inmigrantes digitales.

Arturo Romero Garrido

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Los escritores; nativos o inmigrantes digitales.
09 ago., 2023
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Los escritores; nativos o inmigrantes digitales.

El pasado domingo 6 de agosto tuve la oportunidad de asistir a la presentación del libro “El nativo digital” del talentoso escritor Mario Martell, esta formaba parte de una serie de conferencias de la feria del libro en la ciudad de Puebla.
Como era de esperarse la charla magistral por parte de Martell fue fantástica, no podía ser de otra manera.
Y es que el acelerado desarrollo tecnológico que está experimentando el mundo a principios del siglo XXI ha comenzado a separar a la raza humana en dos categorías diferentes que nada tienen que ver con la raza o religión, sino más bien con el uso o no de los diferentes dispositivos electrónicos que existen hoy en el mercado y que se cuentan por cientos.
Por un lado, tenemos a los nativos digitales, es decir, aquellas personas que han nacido después el año 2000 y que han convivido desde su niñez con un gadget lleno de aplicaciones en la mano.  
Para este tipo de personas el uso de la tecnología es una práctica común en su vida cotidiana, de hecho, no pueden imaginar su entorno sin la presencia de estas herramientas digitales.
Por el otro lado, nos encontramos los que nacimos en la era análoga, esto es, antes de la aparición de internet, computadoras o celulares y a los que Prensky catalogó como inmigrantes digitales…sí, aquellos que tienen que atravesar desiertos durante días y noches para poder alcanzar la tierra prometida. 
Y es que, si bien es cierto que el hombre se ha caracterizado desde su origen por su capacidad de adaptabilidad a los diferentes entornos hostiles, no cabe duda que los inmigrantes digitales hemos sufrido un tanto en nuestro paso por las postrimerías del Sinaí.
En toda esta cronología Mario Martell advierte sobre los riesgos que la Inteligencia Artificial está por producir en un futuro no muy lejano.
De hecho, la mayoría de las profesiones conocidas se verán trastocadas de manera ineludible por la llegada de esta entidad y los escritores y guionistas no podían ser la excepción.
Basta con observar la revolución que ha conllevado la aparición en el último año del chat gpt, una aplicación con la cual se pueden escribir textos de novelas bien elaborados y de alta calidad a una velocidad asombrosa.
Por ejemplo, se sabe que en el concurso de cuentos de Elena Poniatowska de este año donde fueron analizados los trabajos de diferentes participantes ¡oh sorpresa! los jueces –todavía no sé cómo lo hicieron- detectaron que al menos 10 de los cuentos habían sido elaborados en gran medida con la ayuda de la IA del chat gpt u otro similar.
Por tanto, una duda ronda en nuestro pensamiento; ¿cuál será el destino de los escritores?
Coincido con Martell en que será sumamente difícil que las nuevas generaciones de “escritores digitales” se desconecten de sus gadgets a la hora de tener que elaborar un cuento o una novela. 
¿Acaso llegará el momento en que no sabremos que tanto – podríamos decirlo en porcentaje- del trabajo literario fue elaborado por el ingenio humano y que tanto por la IA?...por supuesto.
Lo mismo podría suceder con la música considerada como una de las bellas artes, por cierto, últimamente he escuchado algunas composiciones de música electrónica elaboradas por IA y en verdad suenan bien, aunque todavía están lejos de poder compararse con las hechas por los exitosos DJ. 
Debo decir que cuando el conversatorio llegó a su fin la melancolía se apoderó de la mayoría de los presentes, saben que el cambio está por llegar y que en el futuro la forma de hacer novelas cambiará para siempre.
Y es que para la vieja escuela –inmigrantes digitales- el escribir una novela, un poema o un guion representa toda una ceremonia, es como si se tratase de un ritual sagrado.
Desde salir de su casa, deambular por las calles de la ciudad sin prisa alguna y sin rumbo fijo aparente hasta llegar a la cafetería de costumbre y pedir un expreso doble, sacar del maletín un par de hojas y un lápiz y entonces sí, perderse durante horas escribiendo una historia que ha visto entre sueños…
Con esta evidencia todos coincidimos en que la evolución del hombre todo lo cambia, todo lo transforma y, por tanto, crea consigo nuevas formas de aprendizaje y diferentes tipos de expresiones artísticas.
Quizás algunas puedan ser pasajeras, pero de lo que no cabe duda es que el talento humano siempre terminará por imponerse y, por tanto, perdurará.


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