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Trastornos en el Comercio Mundial (Nadie acata las reglas)

Columna de Opinión por Arturo Romero

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Trastornos en el Comercio Mundial (Nadie acata las reglas)
28 feb., 2024
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Una vez que la Unión Soviética comenzó a implosionar a finales de los años 90 dio inicio el proceso de liberación de mercado y servicios en todo el mundo, proceso al que normalmente denominamos globalización.
Esto debido a que los países de Europa del Este ya sin el escudo restrictivo de Rusia -que limitaba el intercambio de información, mercancías, flujo de personas, etc. -comenzaron a abrir su economía de par en par a las empresas trasnacionales de Occidente al tiempo en que adoptaban en su mayoría un sistema político democrático.
Este mismo fenómeno se replicó en el resto del mundo.
En el caso particular de México fue en noviembre de 1993 cuando el Senado de la República aprobó la legalidad del Tratado de Libre Comercio con Estado Unidos y Canadá.
Al mismo tiempo y de forma paralela en Europa diferentes países concretaban un acuerdo mediante el cual se comprometían a formar lo que conocemos como la Unión Europea con el fin de entablar una cooperación multilateral política y económica que en conjunto pudiera competir con Estados Unidos por el dominio del comercio global.
En principio los grandes impulsores de todo este asunto resultaron ser las grandes empresas trasnacionales que poseían ya una capacidad de producción tan grande que los mercados que ya controlaban les eran insuficientes.
Dado que su capacidad de producción le permitía llevar sus mercancías al resto del mundo optaron por convencer a los líderes de los países occidentales de hacer todo lo posible para llegar a acuerdos entre países con el objetivo de que disminuyeran o eliminaran sus barreras comerciales.
Considero que podríamos caer en un error si señaláramos que el resultado del TLCAN para la economía de México ha resultado en un saldo enteramente negativo como algunos suelen afirmar.
Un punto de gran importancia en el que México se ha visto beneficiado gracias al Tratado de Libre Comercio ha sido la llegada de empresas extranjeras que se dedican a las manufacturas de productos terminados, especialmente las que fabrican autopartes para la industria automotriz.
Por otro lado, uno de los saldos negativos fue la desaparición casi inmediata de las fábricas textiles en el país, donde el estado de Puebla fue la más afectada en este sentido.
Pero regresemos al tema toral de la discusión en la actualidad.
Los dueños de las grandes trasnacionales decidieron instalar las fábricas de sus productos terminados más importantes a países en desarrollo en lugar de mantenerlas en Occidente, así, después de 30 años de haber entrado en vigor el TLCAN, la Unión Europea y posteriormente el ingreso de China en la OMC la economía interna de Occidente se encuentra más débil que nunca.
Ante la falta de un crecimiento económico sostenible los países de primer orden determinaron que había llegado el momento de volver a analizar las condiciones establecidas en los acuerdos de libre comercio.
Por un lado, tuvimos el caso de Inglaterra que decidió retirarse de la Unión Europea en un proceso que llamaron Brexit y del que todavía no se sabe a ciencia cierta si fue una decisión acertada.
En el caso del TLCAN se llevó a cabo una actualización por parte de la administración de Donald Trump que forzó una revisión muy específica en el tema de las reglas de origen, aumentando el valor de contenido regional de los productos manufacturados, así como elevando la cantidad de insumos hechos en la región que se requieren para llevar a cabo el salto arancelario.
El objetivo de esta revisión resultaba bastante claro, limitar la utilización de insumos provenientes de Asia en productos fabricados en el país para remplazarlos por productos hechos en la región: Estados Unidos, Canadá y México.
En caso de que los productos como el acero, aluminio, autopartes o automóviles no cumplieran con las nuevas condiciones establecidas estarían obligados a pagar una tarifa arancelaria que elevaría su precio notablemente, complicando así su venta en el mercado norteamericano.
Siguiendo el mismo camino de los dos casos anteriores, desde hace dos años –cuando inició la guerra entre Rusia y Ucrania- la Unión Europea aprovechó la situación del conflicto armado para romper relaciones comerciales con Rusia.
En principio las medidas que se establecieron en estas renegociaciones comerciales lucían estupendas.
En teoría debería de impulsar nuevamente el mercado interno en el caso de Inglaterra y regional en el caso de Norteamérica y Europa.
Pero al parecer no toda ha funcionado como en un principio se esperaba.
En el caso de México los expertos reconocen una falla tremenda en las aduanas donde todos los días miles de productos hechos en China pasan la frontera simulando haber sido fabricadas en México.
Esa es la razón fundamental por la cual México ha superado a China como principal proveedor de artículos de consumo en Estados Unidos, de tal manera que ha sido nulo el esfuerzo por tratar de grabar los productos asiáticos con aranceles más elevados.
Parece que siempre hay una forma de como burlar las restricciones gubernamentales.
En el caso de Europa sucede exactamente lo mismo.
Es bien sabido que la Unión Europea aplica un impuesto a todas las compañías navieras que introducen mercancía a través de los puertos. No olvidemos que prácticamente todo el comercio mundial se traslada precisamente en barcos a través de los mares por ser el medio de transporte más económico.
El pago de impuestos denominado como ETS (Sistema de Comercio de Emisiones) aplica un impuesto a las navieras dependiendo de la cantidad de CO2 que ha producido el viaje. Entonces entre más lejos es el origen de la mercancía más alto es el pago que debe realizar por contenedor.
En este sentido se ha dado a conocer recientemente algo que ya todos sospechábamos; que las navieras europeas hacen trampa para no pagar el impuesto ETS.
¿Cómo lo hacen? Resulta que empresas navieras como Maersk deciden descargar en el norte de Marruecos sus productos y de ahí a Europa.
Pero el tema no termina aquí, si lo anterior resulta bastante llamativo por decir lo menos, lo más polémico es precisamente el comercio entre Europa y Rusia…toda una joya que nos deja perplejos, pero de esto hablaremos en otra ocasión.


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